Utilice sólo agua y jabón neutro (el jabón normal para vajilla es eficaz). Evite los productos abrasivos, estropajos, estropajos de acero o Scotchbrite, que dañarán el acabado. Aclare a fondo con agua limpia para eliminar todos los restos de jabón. Seque con un paño suave y sin pelusas para evitar las manchas de agua, especialmente en colores oscuros o en zonas de aguas duras. Limpie con una manguera cada pocas semanas para eliminar la suciedad suelta y evitar que se acumule. Limpie rápidamente las salpicaduras. Considere la posibilidad de aplicar periódicamente una cera no abrasiva con protección UV después del lavado y secado. Esto añade una capa extra de protección y puede realzar el brillo. Consideraciones importantes: No utilice nunca limpiadores abrasivos ni lavadoras de alta presión. Evite productos químicos agresivos como disolventes (acetona, alcoholes minerales, diluyentes de pintura), lejía y amoniaco, que pueden dañar o decolorar el revestimiento. Lave y aclare con más frecuencia en regiones costeras o zonas con alta contaminación para eliminar los depósitos de sal y las partículas corrosivas antes de que puedan afectar al acabado.