La superficie del suelo está formada por la corteza natural y pétrea del tallo del bambú, que es tan dura y resistente al desgaste que no necesita ningún acabado de aceite o laca. La limpieza rutinaria consiste en barrer o aspirar para eliminar el polvo y los restos. Para una limpieza más profunda, utilice una mopa húmeda con un limpiador de pH neutro adecuado para suelos de bambú. Evite el exceso de agua para no dañar la humedad. No utilices productos de limpieza agresivos como alcohol, amoniaco o lejía, ya que pueden dañar la superficie. Utilice almohadillas protectoras debajo de los muebles y evite arrastrar objetos pesados por el suelo para mantener su aspecto.