Para la mayoría de las manchas, limpie rápidamente con jabón suave y agua (a menos de 40°C). Una acción rápida es crucial para evitar que las manchas se fijen. Frote suavemente con un cepillo suave o una esponja. Evite frotar con fuerza, ya que puede dañar las fibras del tejido. Aclare a fondo con agua limpia (puede utilizar una manguera de jardín) para eliminar todos los restos de jabón. Deje que se seque completamente al aire en un lugar bien ventilado, nunca utilice una secadora. Cepille regularmente la suciedad y los residuos sueltos para evitar que se incrusten en el tejido. Seque inmediatamente las manchas con un paño limpio y seco desde fuera hacia dentro; no frote, ya que podría extender la mancha.