Asegúrese de que la superficie esté limpia, seca y plana antes de empezar. Utilice adhesivo para todo tipo de piedras y aplíquelo tanto en la pared como en la parte posterior del revestimiento para una mejor adherencia. Empiece colocando las piedras en la parte inferior de la pared, alternando los tamaños de las piedras para conseguir un aspecto más natural. Asegúrese de que cada piedra esté firmemente presionada contra el adhesivo. Una vez colocadas las piedras, prepare la lechada de revestimiento y aplíquela por encima y entre las piedras. No dude en cubrir bien las piedras para garantizar un acabado uniforme. Cuando la lechada empiece a fraguar, retire el exceso con una llana o una esponja húmeda. Puede ajustar el aspecto raspando más o menos lechada para exponer las piedras a su gusto. Una vez seca la junta, rocíe su revestimiento con hidrófugo para garantizar su estanqueidad. Consejos: El color de las piedras puede variar en función de la luz, del tipo de lechada elegida (recomendamos una lechada vista) y de su textura. Juegue con estos elementos para conseguir el aspecto deseado. Tomarse su tiempo durante la instalación y el rejuntado garantiza un resultado óptimo y satisfactorio.