Deje las molduras en la sala de instalación durante al menos 48 horas, sin retirarlas. Mantenga una temperatura estable, evite el calor y la humedad excesivos. Este paso evita futuros alabeos de la madera. Asegúrese de que las paredes y los techos estén limpios, secos y sin polvo. Repare las imperfecciones: rellene agujeros, alise superficies irregulares. Retire el papel pintado de los puntos de fijación de las molduras. Aplique una capa de fondo si es necesario. Una preparación adecuada garantiza resultados óptimos y duraderos. Tómese el tiempo que necesite para este paso crucial. Rellene nudos, agujeros y grietas con masilla para madera si es necesario. Deje secar. Lije para obtener una superficie lisa. Aplique una imprimación a todas las caras de la moldura del marco de la puerta. Mida y corte los zócalos a la longitud deseada. Para ángulos rectos de 90°, haga cortes de 45 grados en cada pieza de zócalo (precaución: utilice un transportador si los ángulos no son de 90°). Aplique cola de poliuretano en la parte posterior del zócalo. Coloque el zócalo contra la pared. Fíjelo con clavos sin cabeza cada 50 cm, alternando la parte superior e inferior. Aplicar una junta acrílica entre la pared y el zócalo, entre las diferentes piezas del zócalo, y rellenar los agujeros de las puntas. Lije ligeramente la superficie para mejorar la adherencia. Utilice una pintura para madera de calidad adecuada al tipo de madera (madera dura, madera blanda, etc.). Aplique dos capas finas, lijando ligeramente entre capa y capa. Deje que se seque completamente entre aplicaciones. Haga coincidir el color de los rodapiés con el de las paredes, para conseguir un aspecto unificado. Adapte sus zócalos en función del volumen/tamaño de sus habitaciones = posibilidad de poner diferentes zócalos en la casa manteniendo el mismo estilo. Por ejemplo: En los salones, elija zócalos más altos para un aspecto más elegante. Asegúrese de que el estilo de los rodapiés coincide con el de las demás molduras (barandillas, cornisas, rodapiés).